Vivir La Canterica
Te mostramos el territorio.
Tú eliges cómo vivirlo.
No hay una única forma de disfrutar La Canterica. Algunos días invitan a salir y descubrir la montaña; otros, a quedarse en la terraza, compartir una comida o dejar pasar la tarde entre conversaciones, lecturas y pequeños momentos.
Nosotros ponemos la casa, el entorno y algunas buenas recomendaciones. El resto lo decides tú.
Compartir tiempo juntos
La Canterica está pensada para reunirse. Para comidas largas en la terraza, barbacoas de verano, conversaciones que se alargan después de cenar y días compartidos con quienes más importan.
Tanto si vienes con amigos como con familia, encontrarás espacios para estar juntos y disfrutar del tiempo compartido.
Un lugar para descansar
Cada rincón de la casa ha sido preparado con mimo para que la estancia resulte cómoda y sencilla.
Salones acogedores, terrazas, zonas exteriores y pequeños detalles pensados para que puedas dedicar tu tiempo a disfrutar del lugar y de quienes te acompañan.
El lujo de un pueblo pequeño
Con menos de 150 habitantes, Fuentes de Rubielos conserva algo cada vez más difícil de encontrar: espacio, silencio y autenticidad.
Aquí no hay aglomeraciones ni prisas. Solo calles tranquilas, senderos que parten desde la puerta de casa y un entorno donde la naturaleza sigue marcando el ritmo de las estaciones.
Pequeños momentos
Un desayuno lento en la terraza.
Una partida cuando cae la cena.
Un libro junto a la ventana.
Una copa de vino mientras el día se apaga.
Y, al final, salir a mirar las estrellas.
Cosas pequeñas que, sin avisar,
acaban siendo lo que más se recuerda.
Uno más de la familia
En La Canterica los perros son bienvenidos, y sin coste añadido.
Porque sabemos que para muchas personas una escapada no está completa si falta alguien de la familia.
Aquí podrán acompañarte en paseos, rutas y días compartidos, formando parte de la experiencia desde el primer momento.
Cuando uno se queda, algo se ordena
Es difícil explicar exactamente qué ocurre. Quizá sea el silencio. Quizá el tiempo compartido. Quizá la sensación de volver a lo importante durante unos días.
Lo cierto es que muchos huéspedes se marchan con la sensación de haber descansado de verdad.
Y a veces, eso es todo lo que hacía falta.